martes, 14 de julio de 2026

ENFERMEDAD DE BAZIN

 Introducción

La tuberculosis (TBC) es una infección causada por micobacterias, más comúnmente Mycobacterium tuberculosis. La TBC cutánea es una enfermedad rara, que se presenta entre 1 y 2% de los pacientes con manifestaciones extrapulmonares de TBC1.

Las tuberculides tuberculosas verdaderas son una forma de TBC cutánea consideradas como una reacción de hipersensibilidad a M. tuberculosis de un foco infeccioso extracutáneo. Este grupo incluye a las tuberculides papulo-necróticas, el eritema indurado de Bazin (EIB) y el liquen escrofuloso2.

El EIB es una erupción nodular crónica que suele ocurrir en las piernas de las mujeres jóvenes; su relación con la TBC es controversial porque M. tuberculosis no puede ser cultivado de las lesiones cutáneas2. Sin embargo, para muchos autores esta entidad es “tuberculosa por definición”3, y su tratamiento, así como para todas las otras formas de TBC cutánea, es el mismo que el tratamiento para la TBC pulmonar4.

Comunicamos un caso de EIB como una reactivación de TBC latente luego de terapia inmunosupresora con agentes biológicos.

Caso clínico

Mujer de 51 años, con el antecedente de una artritis reumatoide en tratamiento con terapias biológicas iniciadas dos años previo a la consulta, consultó en Dermatología por una historia de seis meses de evolución de nódulos dolorosos en ambas extremidades inferiores. Dos meses antes de la aparición de las lesiones había cambiado su tratamiento de etanercept a golimumab. La paciente contaba con un ensayo de liberación de interferón gamma (IGRA, por su sigla en inglés) positivo previo al inicio de etanercept; sin embargo, no había recibido tratamiento antituberculoso.

Al examen físico, la paciente presentaba múltiples nódulos en las superficies anteriores y posteriores de ambas piernas, muy sensibles a la palpación (Figura 1). El test de IGRA fue positivo nuevamente (> 0,35 UI/mL, QuantiFERON-TB Gold Plus In Tube, Cellestis). Se le tomó una radiografía de tórax que no mostró alteraciones. Se realizó una biopsia de piel que mostró una paniculitis mixta con inflamación granulomatosa y áreas de necrosis grasa (Figura 2). Las tinciones de PAS y Ziehl Nielsen fueron negativas.

Figura 1 Presentación clínica de una paciente femenina con artritis reumatoide en tratamiento con terapia biológica, que se presenta con nódulos dolorosos y placas hiperpigmentadas en ambas extremidades inferiores. 

Figura 2 Paniculitis mixta de ligero predominio lobulillar, con áreas de necrosis grasa, infiltrado inflamatorio linfocítico y granulomas no necrotizantes. En los niveles examinados no se observó vasculitis (HE, 40x). 

Los hallazgos fueron concordantes con un EIB, por lo que la paciente fue notificada como un caso de TBC activa y derivada a un especialista broncopulmonar con indicación de suspensión del tratamiento biológico. El médico broncopulmonar no realizó mayor estudio y la derivó a su consultorio para inicio de tratamiento con el esquema antituberculoso según el Programa Nacional de Control de la Tuberculosis 2005 del Ministerio de Salud (MINSAL).

La paciente regresó a control a los 10 meses presentando resolución completa del cuadro, con una leve hiperpigmentación postinflamatoria. Al momento del control no había reiniciado aún la terapia biológica.

Discusión

El EIB corresponde a una variante de TBC cutánea dentro del grupo de las tuberculides tuberculosas verdaderas, es decir, de etiología atribuible al M. tuberculosis como una reacción de hipersensibilidad cutánea a un foco infeccioso distinto de la piel2,5. Su diagnóstico se basa en una presentación clínica compatible y evidencias de TBC en algún otro órgano, incluyendo una prueba de tuberculina (PPD) o IGRA positivo, complementado con los hallazgos histopatológicos de una paniculitis lobulillar con grados variables de inflamación granulomatosa y linfocítica, vasculitis, fibrosis septal y necrosis grasa. La detección de ADN de M. tuberculosis mediante RPC en una biopsia de piel apoya el diagnóstico; sin embargo, la negatividad de esta prueba no lo excluye. Para muchos dermatólogos, una respuesta favorable al tratamiento antituberculoso confirma el diagnóstico2.

Los diagnósticos diferenciales del EIB corresponden a las entidades que producen erupciones nodulares crónicas en las piernas, incluyendo el eritema nodoso y otros subtipos de paniculitis como el lupus profundo, poliarteritis nodosa cutánea y el linfoma T subcutáneo paniculitis-like.

La infección tuberculosa o TBC latente se define como un estado asintomático de viabilidad bacteriana persistente pero sin evidencia clínica de TBC activa; su diagnóstico se realiza mediante un PPD o un IGRA positivo6.

De los tratamientos biológicos, es sabido que el que tiene el mayor riesgo de reactivar una TBC latente es el tratamiento anti-factor de necrosis tumoral (TNF, por su sigla en inglés), mientras que el riesgo asociado a los biológicos no anti-TNF es bajo o ausente7. Dentro de las terapias anti-TNF, la evidencia actual muestra que el etanercept, una molécula de fusión del receptor soluble de TNF, se asocia a un bajo riesgo, mientras que los anticuerpos monoclonales se asocian a un mayor riesgo7,8. Esto es consistente con el caso presentado, ya que los síntomas de la paciente se iniciaron luego del cambio de terapia de etanercept a golimumab.

De acuerdo a las guías de tratamiento de la artritis reumatoide del Colegio Americano de Reumatología, si existen factores de riesgo de TBC (incluyendo la residencia en áreas de alta incidencia de infección activa, como Latinoamérica), los pacientes deberían ser sometidos a una búsqueda inicial de la infección con un PPD o IGRA. Si alguno de estos es positivo, corresponde realizar un mayor estudio para diferenciar entre TBC activa y latente; sin embargo, el paciente debe recibir tratamiento antituberculoso antes de iniciar la terapia biológica9.

Considerando que los agentes biológicos no anti-TNF no se asocian a un aumento del riesgo de reactivación de TBC latente, son una excelente alternativa de tratamiento en áreas de alta incidencia de TBC activa. Sin embargo, el acceso a estas terapias es difícil en Latinoamérica, y los agentes anti-TNF son los más disponibles. Por este motivo, es extremadamente importante que a los pacientes se les realice un estudio adecuado para descartar TBC latente y que se administre la terapia correcta cuando esté indicada10.

Según nuestro conocimiento, los casos reportados de TBC cutánea, como una reactivación de TBC latente, en pacientes en tratamiento con agentes biológicos son escasos, y las manifestaciones cutáneas pueden ser atípicas11, por lo que los médicos deben estar especialmente atentos a este efecto adverso.

ESOFAGO DE BARRETT

 

El esófago de Barrett es una afección en la que el revestimiento plano y rosado del esófago que conecta la boca con el estómago se daña por el reflujo ácido, lo que hace que el revestimiento se engrose y se vuelva rojo.

Entre el esófago y el estómago hay una válvula de importancia crucial, el esfínter esofágico inferior. Con el tiempo, el esfínter esofágico inferior puede comenzar a fallar, lo que provoca un daño ácido y químico del esófago, una afección llamada enfermedad por reflujo gastroesofágico. La enfermedad por reflujo gastroesofágico suele ir acompañada de síntomas como la acidez estomacal o la regurgitación. En el caso de algunas personas, esta enfermedad por reflujo gastroesofágico puede desencadenar un cambio en las células que recubren la parte inferior del esófago y causar el esófago de Barrett.

El esófago de Barrett se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de esófago. Si bien el riesgo de padecer cáncer de esófago es bajo, es importante realizarse controles regulares con pruebas detalladas por imágenes y biopsias exhaustivas del esófago para comprobar si hay células precancerosas (displasia). Si se descubre la presencia de células precancerosas, estas pueden tratarse para prevenir el cáncer de esófago.

Síntomas

El desarrollo del esófago de Barrett se atribuye con mayor frecuencia a la enfermedad por reflujo gastroesofágico de larga data, que puede incluir estos signos y síntomas:

  • Acidez estomacal frecuente y regurgitación del contenido del estómago
  • Dificultad para tragar alimentos
  • Dolores en pecho, en menor medida

Curiosamente, aproximadamente la mitad de las personas con un diagnóstico de esófago de Barrett reportan pocos o ningún síntoma de reflujo ácido. Por lo tanto, debes conversar sobre tu salud digestiva con tu médico en relación con la posibilidad de esófago de Barrett.

Cuándo debes consultar a un médico

Si has tenido problemas de acidez estomacal, regurgitación y reflujo ácido durante más de cinco años, debes conversar con el médico sobre el riesgo de tener esófago de Barrett.

Busca ayuda de inmediato si se presenta alguna de estas situaciones:

  • Dolor en el pecho, que puede ser síntoma de un ataque cardíaco
  • Dificultad para tragar
  • Vómitos con sangre roja o sangre que parece granos de café
  • Heces oscuras, alquitranadas o con sangre
  • Pérdida de peso no intencional
  • Causas

    Se desconoce la causa exacta del esófago de Barrett. Mientras que muchas personas con esófago de Barrett tienen enfermedad por reflujo gastroesofágico desde hace mucho tiempo, muchos no tienen síntomas de reflujo, lo cual se conoce como "reflujo silencioso".

    Ya sea que el reflujo ácido esté acompañado por síntomas de enfermedad por reflujo gastroesofágico o no, el ácido estomacal y las sustancias químicas vuelven al esófago, dañan el tejido y provocan cambios en su revestimiento, lo cual da lugar al esófago de Barrett.

    Factores de riesgo

    Algunos de los factores que aumentan el riesgo de tener el esófago de Barrett comprenden:

    • Antecedentes familiares. Las probabilidades de tener el esófago de Barrett aumentan si tienes antecedentes familiares de esófago de Barrett o cáncer de esófago.
    • Ser hombre. Los hombres son mucho más propensos a desarrollar el esófago de Barrett.
    • Ser de raza blanca. Las personas de raza blanca tienen mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad con respecto a las personas de otras razas.
    • Edad. El esófago de Barrett puede presentarse a cualquier edad, pero es más común en los adultos mayores de 50 años.
    • Acidez estomacal y reflujo ácido crónicos. Tener una enfermedad por reflujo gastroesofágico que no mejora al tomar medicamentos conocidos como inhibidores de la bomba de protones o tener una enfermedad por reflujo gastroesofágico que requiere medicación periódica puede aumentar el riesgo del esófago de Barrett.
    • Fumar en la actualidad o haber fumado.
    • Sobrepeso. La grasa corporal alrededor del abdomen aumenta aún más el riesgo.


    • Complicaciones

    • Las personas con el esófago de Barrett tienen un mayor riesgo de contraer cáncer de esófago. El riesgo es pequeño, incluso en personas que tienen cambios precancerosos en las células del esófago. Afortunadamente, la mayoría de las personas con esófago de Barrett nunca desarrollarán cáncer de esófago.
    • Diagnóstico

      Para determinar si tienes esófago de Barrett, suele realizarse una endoscopia.

      Un tubo equipado con una luz y una cámara en el extremo (endoscopio) pasa por tu garganta para detectar signos de cambios en el tejido esofágico. El tejido normal del esófago tiene aspecto pálido y brillante. En el caso de esófago de Barrett, el tejido tiene aspecto rojo y aterciopelado.

      El médico te extraerá tejido (biopsia) del esófago. El tejido de la biopsia puede analizarse para determinar el grado de cambio en él.

      Determinación del grado de cambio en el tejido

      Un médico que se especializa en el análisis de tejidos en un laboratorio (patólogo) determina el grado de displasia en las células del esófago. Debido a que puede ser difícil diagnosticar la displasia en el esófago, es mejor que dos patólogos, idealmente que al menos uno se especialice en patología gastroenterológica, estén de acuerdo en el diagnóstico. El tejido puede clasificarse en los siguientes tipos:

      • Sin displasia, si se observa esófago de Barrett, pero no se detectan cambios precancerosos en las células.
      • Displasia de bajo grado, si las células muestran pequeños signos de cambios precancerosos.
      • Displasia de alto grado, si las células muestran muchos cambios. Se cree que la displasia de alto grado es el paso final antes de que las células se transformen en cáncer de esófago.

      • El American College of Gastroenterology (Colegio Estadounidense de Gastroenterología) sostiene que se puede recomendar la realización de exámenes de detección para los hombres que han tenido síntomas de enfermedad por reflujo gastroesofágico por lo menos una vez a la semana, que no responden al tratamiento con medicamentos inhibidores de la bomba de protones y que tienen por lo menos dos factores de riesgo más, incluidos:

        • Antecedentes familiares de esófago de Barrett o de cáncer de esófago
        • Ser de sexo masculino
        • Ser de raza blanca
        • Tener más de 50 años
        • Ser fumador o exfumador
        • Tener mucha grasa abdominal

        Si bien las mujeres son significativamente menos propensas a tener esófago de Barrett, deben realizarse exámenes de detección si tienen un reflujo que no se logra controlar u otros factores de riesgo para esófago de Barrett.

      • Tratamiento

        El tratamiento para el esófago de Barrett depende del grado de crecimiento celular anormal en el esófago y del estado de salud general.

        No hay displasia

        Es probable que el médico recomiende:

        • Endoscopia periódica para controlar las células del esófago. Si en tus biopsias no se observa displasia, probablemente se te hará una endoscopia de seguimiento al año y luego cada tres o cinco años si no hay cambios.
        • Tratamiento para la enfermedad por reflujo gastroesofágico. Los cambios en los medicamentos y el estilo de vida pueden aliviar los signos y síntomas. Los procedimientos quirúrgicos o de endoscopia para corregir una hernia de hiato o para contraer el esfínter esofágico inferior que controla el flujo de ácido estomacal pueden ser una opción.

        Displasia de grado bajo

        La displasia de bajo grado se considera la etapa inicial de los cambios precancerosos. Si se encuentra una displasia de bajo grado, debe ser verificada por un patólogo experimentado. En el caso de la displasia de bajo grado, el médico puede recomendar otra endoscopia en seis meses, con un seguimiento adicional cada 6 a 12 meses.

        Pero, dado el riesgo de cáncer de esófago, se puede recomendar el tratamiento si se confirma el diagnóstico. Estos son los tratamientos preferidos:

        • Resección endoscópica, que utiliza un endoscopio para eliminar las células dañadas y ayudar en la detección de la displasia y el cáncer.
        • Ablación por radiofrecuencia, que utiliza calor para extraer el tejido anormal del esófago. La ablación por radiofrecuencia puede recomendarse después de la resección endoscópica.
        • Crioterapia, que utiliza un endoscopio para aplicar un líquido o gas frío a las células anormales del esófago. Esto permite que las células se calienten y luego se vuelvan a congelar. El ciclo de congelación y descongelación daña las células anormales.

        Si hay una inflamación importante del esófago en la endoscopia inicial, se realiza otra endoscopia después de tres o cuatro meses de tratamiento para reducir el ácido del estómago.

      • Displasia de grado alto

      • Se cree que la displasia de alto grado es precursora del cáncer de esófago. Por este motivo, el médico puede recomendar la resección endoscópica, la ablación por radiofrecuencia o la crioterapia. Otra opción puede ser la cirugía, que consiste en extirpar la parte dañada del esófago y unir la parte restante al estómago.

        La recurrencia del esófago de Barrett es posible después del tratamiento. Pregúntale al médico con qué frecuencia debes volver para las pruebas de seguimiento. Si recibes un tratamiento distinto a la cirugía para extraer el tejido esofágico anormal, es probable que el médico te recomiende tomar medicamentos de por vida para reducir el ácido y ayudar a sanar el esófago.

      • Estilo de vida y remedios caseros

        Los cambios en el estilo de vida pueden mejorar los síntomas de enfermedad por reflujo gastroesofágico, que puede ser la base del esófago de Barrett. Considera lo siguiente:

        • Mantener un peso saludable.
        • Eliminando los alimentos y las bebidas que provocan la acidez estomacal, como el chocolate, el café, el alcohol y la menta.
        • Dejar de fumar.
        • Elevar la cabecera de tu cama. Coloca tacos de madera debajo de la cama para elevar la cabecera.

        Preparación para la consulta

        El esófago de Barrett se diagnostica con mayor frecuencia en personas con enfermedad por reflujo gastroesofágico que se someten a pruebas para determinar si hay complicaciones por esta enfermedad. Si el médico descubre la presencia del esófago de Barrett con una endoscopia, es posible que te remita a un médico que trate enfermedades digestivas (gastroenterólogo).

        Qué puedes hacer

        • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la cita, como por ejemplo no comer alimentos sólidos el día anterior.
        • Anota los síntomas que tengas, incluso aquellos que parezcan no estar relacionados con el motivo de la cita.
        • Haz una lista de todos tus medicamentos, vitaminas o suplementos.
        • Anota tu información médica clave, incluidas otras afecciones.
        • Pídele a un amigo o a un familiar que te acompañen para ayudarte a recordar lo que diga el médico.
        • Escribe preguntas para hacerle al médico.

        Preguntas para hacerle al médico

        • ¿Los informes de mis análisis de laboratorio indican la presencia de cambios precancerosos (displasia)? De ser así, ¿cuál es el grado de la displasia?
        • ¿Qué parte del esófago se ve afectada?
        • ¿Con qué frecuencia debo hacerme pruebas para la detección de cambios en el esófago?
        • ¿Tengo displasia y si es así fue confirmada por un patólogo experto?
        • ¿Qué riesgo tengo de presentar cáncer de esófago?
        • ¿Cuáles son las opciones de tratamiento?
        • ¿Debo hacer cambios en mi dieta u otros cambios en mi estilo de vida?
        • Tengo otras afecciones médicas. ¿Cómo puedo controlarlas de manera conjunta?

        Además de las preguntas que hayas preparado para hacerle a tu médico, no dudes en hacerle otras durante la cita.

        Qué esperar del médico

        Es probable que el médico te haga varias preguntas. Estar preparado para responderlas te permitirá tener tiempo para repasar los puntos en los que quieras detenerte. Es posible que te pregunte lo siguiente:

        • ¿Cuándo comenzaste a tener los síntomas? ¿Cuán graves son?
        • ¿Tus síntomas son continuos u ocasionales?
        • ¿Existe algo que, al parecer, empeore los síntomas? ¿Hay algo que alivie los síntomas?
        • ¿Tienes síntomas de reflujo ácido?
        • ¿Tomas medicamentos para tratar el reflujo o la indigestión?
        • ¿Tienes dificultad al tragar?
        • ¿Has bajado de peso?


sábado, 11 de julio de 2026

QUISTE DE BAKER

 Un quiste de Baker es una proliferación llena de líquido detrás de la rodilla que causa una protuberancia y una sensación de tirantez. Un quiste de Baker, también llamado quiste poplíteo, puede ser doloroso. El dolor empeora con la actividad o si se endurece o flexiona la rodilla por completo.

Este quiste por lo general es la consecuencia de un problema en la articulación de la rodilla, como artritis o la ruptura de un cartílago. Estas dos afecciones pueden ocasionar que la rodilla produzca demasiado líquido sinovial. Este líquido lubrica las articulaciones para reducir la fricción y permitir un movimiento sin dolor. Sin embargo, puede acumularse y desplazarse hacia una bursa, que es un saco pequeño lleno de líquido que amortigua la articulación y reduce la fricción. En el caso de un quiste de Baker, el líquido se acumula detrás de la rodilla, lo que causa hinchazón y la formación de un quiste.

Síntomas

A veces, un quiste de Baker no presenta síntomas. Es posible que no lo notes. Si tienes síntomas, pueden ser los siguientes:

  • Hinchazón detrás de la rodilla y, ocasionalmente, en la pierna.
  • Dolor de rodilla.
  • Rigidez que puede dificultar la flexión completa de la rodilla.

Estos síntomas pueden empeorar después de haber realizado actividad física o si has estado de pie por mucho tiempo.

Si bien este quiste puede causar hinchazón y molestias, el tratamiento de la causa subyacente, como el control de la artritis o la reparación del cartílago dañado, suele llevar a una mejoría.

Causas

Un líquido lubricante llamado líquido sinovial reduce la fricción entre las partes móviles de la rodilla. Además, facilita el movimiento suave de la pierna. Sin embargo, algunas afecciones pueden hacer que la rodilla produzca demasiado líquido sinovial. Este exceso de líquido puede acumularse en la parte posterior de la rodilla y formar un quiste de Baker.

Estas son algunas causas del quiste de Baker:

  • Inflamación de la articulación de la rodilla, generalmente originada por ciertos tipos de artritis, como la osteoartritis o la artritis reumatoide.
  • Una lesión en la rodilla, como un desgarro en el cartílago.

Complicaciones

En ocasiones poco frecuentes, los quistes de Baker se rompen y el líquido sinovial se filtra hacia la pantorrilla. Esto ocasiona los siguientes síntomas:

  • Dolor punzante en la rodilla.
  • Hinchazón en la pantorrilla.
  • Un cambio en el color de la piel de la pantorrilla o sensación de agua que corre por esta. Este cambio en el color podría ser un tono rojo, morado o marrón, según el color de tu piel.

    Diagnóstico

    Un quiste de Baker a menudo se diagnostica durante un examen físico. Sin embargo, a veces los síntomas de un quiste de Baker se parecen a los de un coágulo de sangre, un aneurisma o un tumor. Para obtener más información, el profesional de atención médica puede solicitar estudios por imágenes como:

    • Ecografía.
    • Radiografía.
    • Resonancia magnética.

      Tratamiento

      En ocasiones, el quiste de Baker desaparece por sí solo. Los síntomas leves suelen controlarse al evitar las actividades que los desencadenan.

      Sin embargo, si el quiste es grande y te causa dolor, es posible que necesites tratamiento.

      Medicamentos

      Un analgésico que puedes comprar sin receta médica, como ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros), naproxeno de sodio (Aleve), acetaminofén (Tylenol, otros) y aspirina, puede reducir el dolor y la inflamación.

      Una inyección de medicamento esteroide, como cortisona, en la rodilla puede reducir la inflamación. Esto puede reducir el tamaño del quiste y aliviar el dolor, pero no siempre impide que el quiste reaparezca.

      Terapias

      Los ejercicios suaves que aumentan la amplitud de movimiento y fortalecen los músculos alrededor de la rodilla pueden ayudar a mejorar el movimiento y disminuir las molestias.

      Cirugía u otros procedimientos

      Para reducir el tamaño del quiste, tu profesional de atención médica puede drenar el líquido del quiste con una aguja. Esto se llama aspiración con aguja. Por lo general, se guía con ecografía. A veces, después de la aspiración con aguja, se administra una inyección de medicamento esteroide, como cortisona.

      Si una afección articular causa el quiste, puede ser necesaria una cirugía artroscópica para reparar el problema. Este tipo de cirugía es una forma para que el equipo de atención médica vea y corrija problemas dentro de una articulación sin hacer un corte grande. Por ejemplo, si un desgarro en el cartílago está haciendo que el líquido sinovial se acumule en la rodilla, el cirujano elimina o repara el cartílago desgarrado. Al mismo tiempo, el cirujano también puede retirar líquido del quiste.

      La cirugía para extirpar el quiste rara vez es necesaria. Por lo general, se realiza si otros tratamientos no han funcionado y todavía tienes dolor o dificultad para caminar o realizar actividades cotidianas.

miércoles, 8 de julio de 2026

Malformación de Arnold Chiari

 La malformación de Chiari es una afección en la cual el tejido cerebral se extiende hacia el canal espinal. Esto ocurre cuando una parte del cráneo tiene forma irregular o cuando es más pequeño de lo normal. El cráneo ejerce presión sobre el cerebro y lo empuja hacia abajo.

La malformación de Chiari es poco común, pero el aumento en el uso de estudios por imágenes ha permitido registrar más diagnósticos.

Los profesionales de la salud clasifican a la malformación de Chiari en tres tipos. El tipo depende de la anatomía del tejido cerebral que se empuja hacia el interior del canal espinal. También depende de si se registran cambios en el desarrollo del cerebro o la columna vertebral.

La malformación de Chiari tipo 1 se desarrolla a medida que el cráneo y el cerebro crecen. En algunos casos, los síntomas aparecen en la infancia tardía o la edad adulta. Las variedades pediátricas de la malformación de Chiari son los tipos 2 y 3. Estos ya están presentes en el nacimiento, por lo que se los llama congénitos.

El tratamiento de la malformación de Chiari depende del tipo y de los síntomas. La observación regular, los medicamentos y la cirugía son opciones de tratamiento. En ocasiones, no se necesita tratamiento.

Síntomas

Muchas personas con malformación de Chiari no tienen síntomas ni necesitan tratamiento. Se enteran de que tienen malformación de Chiari solo cuando se les realizan pruebas para afecciones que no están relacionadas. Sin embargo, algunos tipos de malformaciones de Chiari pueden provocar síntomas.

Los tipos más comunes de malformación de Chiari son los siguientes:

  • Tipo 1
  • Tipo 2

Estos tipos son menos graves que el tipo 3, un tipo pediátrico poco común. Sin embargo, los síntomas pueden interferir en la vida cotidiana.

Malformación de Chiari tipo 1

En la malformación de Chiari tipo 1, los síntomas suelen aparecer durante la infancia tardía o la edad adulta.

Los dolores de cabeza graves son el síntoma clásico de la malformación de Chiari. Generalmente, ocurren después de toser, estornudar o hacer mucho esfuerzo. Las personas con malformación de Chiari tipo 1 también puede tener lo siguiente:

  • Dolor de cuello
  • Un andar inestable y dificultad para mantener el equilibrio
  • Poca coordinación de las manos
  • Entumecimiento y hormigueo en las manos y los pies
  • Mareos
  • Dificultad para tragar A veces, esto viene acompañado de arcadas, atragantamiento y vómitos
  • Cambios en el habla, como ronquera

Con menos frecuencia, las personas con la malformación de Chiari pueden presentar lo siguiente:

  • Pitidos o zumbidos en los oídos, lo que se conoce como tinnitus.
  • Debilidad.
  • Ritmo cardíaco lento.
  • Curvatura de la espina dorsal, lo que se denomina escoliosis. La curvatura está relacionada con una discapacidad que se origina en la médula espinal.
  • Dificultad para respirar. Esto incluye apnea central del sueño, que sucede cuando una persona deja de respirar mientras está dormida.

Malformación de Chiari tipo 2

En la malformación de Chiari tipo 2, una mayor cantidad de tejido se extiende hacia el canal espinal en comparación con la malformación de Chiari tipo 1.

Algunos de los síntomas son los que se relacionan con un tipo de espina bífida, llamado mielomeningocele. La malformación de Chiari tipo 2 casi siempre ocurre junto con el mielomeningocele. En el mielomeningocele, la columna vertebral y el canal espinal no se cerraron correctamente antes del nacimiento.

Entre los síntomas, se pueden incluir los siguientes:

  • Cambios en el patrón respiratorio
  • Dificultad para tragar, como arcadas
  • Movimientos oculares rápidos hacia abajo
  • Debilidad en los brazos

La malformación de Chiari tipo 2 generalmente se detecta con una ecografía durante el embarazo. También se puede diagnosticar después del nacimiento o en la primera infancia.

Malformación de Chiari tipo 3

La malformación de Chiari tipo 3 es el tipo más grave de esta afección. Una porción de la parte posterior inferior del cerebro (cerebelo) o del tallo cerebral se prolonga a través de una abertura en el cráneo. Este tipo de malformación de Chiari se diagnostica con una ecografía realizada al nacer o durante el embarazo.

La malformación de Chiari tipo 3 causa problemas en el cerebro y el sistema nervioso, y tiene una tasa de mortalidad más alta.

Cuándo debes consultar con un médico

Consulta a un profesional de la salud si tú o tu hijo tienen algún síntoma que podría estar asociado con la malformación de Chiari.

Muchos de los síntomas de la malformación de Chiari también pueden ser consecuencia de otras afecciones. Es importante someterse a una evaluación médica completa

Causas

La malformación de Chiari tipo 1 ocurre cuando una parte del cráneo es muy pequeña o tiene forma irregular. Esta parte contiene el área del cerebro llamada cerebelo. El cráneo ejerce presión sobre él y aprieta el cerebro. Como resultado, se empuja la parte inferior del cerebelo, las amígdalas, hacia el canal espinal superior.

La malformación de Chiari tipo 2 casi siempre está asociada con una forma de espina bífida llamada mielomeningocele.

Cuando se empuja el cerebelo hacia la parte superior del canal espinal, eso puede interferir en el flujo regular de líquido cefalorraquídeo que protege el cerebro y la médula espinal. Es posible que el líquido cefalorraquídeo se acumule en el cerebro o la médula espinal. También puede pasar que se bloqueen las señales que se transmiten desde el cerebro hacia el cuerpo.

Además, la presión del cerebelo sobre la médula espinal o la parte inferior del tronco encefálico puede provocar síntomas.

Factores de riesgo

Existe evidencia de que la malformación de Chiari es hereditaria. Sin embargo, la investigación sobre un posible componente hereditario se encuentra todavía en su fase inicial.

Complicaciones

En algunas personas, es posible que la malformación de Chiari no genere síntomas y que no se necesite tratamiento. En otras, la afección empeora con el tiempo y genera complicaciones graves. Entre las complicaciones, se incluyen las siguientes:

  • Hidrocefalia. La hidrocefalia ocurre cuando se acumula mucho líquido en el cerebro. Esto puede generar problemas relacionados con la capacidad de razonar. Las personas con hidrocefalia pueden necesitar que se les coloque una sonda flexible llamada derivación, que deriva y drena el exceso de líquido cefalorraquídeo a otra zona del cuerpo.
  • Espina bífida. La espina bífida es una afección en la que la médula espinal o su cubierta no están completamente desarrolladas. Parte de la médula espinal está expuesta, lo que puede provocar afecciones graves como parálisis. Las personas con malformación de Chiari tipo 2 suelen tener una forma de espina bífida llamada mielomeningocele.
  • Siringomielia. Algunas personas con malformación de Chiari también desarrollan una afección llamada siringomielia. En las personas que tienen esta afección, se forma una cavidad o quiste (siringe) dentro de la columna vertebral. A medida que se incrementa su tamaño, la siringe ejerce presión sobre los nervios y produce dolor, debilidad y rigidez.
  • Síndrome de médula espinal anclada. En esta afección, la médula espinal se adhiere a la columna vertebral y hace que la médula espinal se estire. Esto puede provocar daños graves en los nervios y los músculos de la parte inferior del cuerpo.

Prevención

Because the exact cause is unclear, it may not be possible to prevent Chiari malformation. But getting good prenatal care is important.

  • Get early prenatal care, even before you're pregnant. Talk to your healthcare professional about your health before you get pregnant. Talk about any lifestyle changes that may be helpful for a healthy pregnancy.
  • Take a multivitamin with folic acid. Taking 400 micrograms of folic acid daily has been shown to reduce birth defects in the brain and spinal cord.
  • Review your family medical history. If you have a family history of Chiari malformation, birth defects in the brain or spinal cord, or other genetic conditions, you might talk with a genetic counselor to learn about your risks.

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